PASEO TABASCO

¿En espera de un milagro de la Virgen de Cupilco?

ROBERTO BARBOZA SOSA

Los tabasqueños –sociedad y gobierno-, diariamente, sólo ven impávidos la abultada numeralia de la pandemia del coronavirus covid-19, sin reaccionar en lo mínimo a la gravedad que ello significa.

O acaso son insensibles o no comprenden ese aterrador panorama de dolor y muerte que a diario se extiende y que podría llegar a equis cifra de habitantes y que cualquiera puede ser alcanzado por la enfermedad por ahora dolorosa e incurable para sectores vulnerables.

La interrogante o duda, es si esa conducta se mantendrá hasta el infinito, cuando en los cementerios y hospitales ya no tengan capacidad de albergar más difuntos y enfermos por covid-19.

De haber tomado una actitud responsable -gobierno y sociedad-, es posible que fuera inexistente la terrible y lamentable estadística que actualmente tiene la pandemia en Tabasco.

Ya han transcurridos dos meses de la presencia del virus pandémico en el estado, y las cifras de victimas mortales y con vida, no dejan de contabilizarse día a día, y cada vez con cifras mayores.

¿Qué estamos esperando que ocurra, realmente, en esta calamidad sanitaria?

¿A qué se está apostando o qué es lo que se pretende? ¿Tal vez un milagro de la Virgen de Cupilco?.

Es hora de actuar con firmeza, nada de titubeos, con acciones efectivas de mitigación para contener este problema de salud pública. Basta de pasividad y contemplaciones.

Si la sociedad, en su mayoría, en verdad no entiende ni participa en su mitigación, pues urge que las autoridades cumplan con su obligación. Al rendir protesta, el gobernador prometió desempeñar el cargo, “mirando en todo por el bien y prosperidad” del Estado. Es ahora, ya no se puede perder más tiempo en la contemplación del avance letal y mortal de la emergente enfermedad. Si existe solución para detenerla. Resulta, por todos lados, más benévolo actuar.

En cuanto a la crisis económica, esa es otra arista, también se deberá enfrentar con acciones efectivas para evitar desempleo e inseguridad. Por lo pronto urge la certidumbre de que se puede contar con salud.