VOCES DEL NAUFRAGIO

Arnoldo Kissinger/ CONTRASTE POLÍTICO

VILLAHERMOSA, Tab.-La situación en Tabasco camina ya a rumbos de calamidad. La respuesta torpe de las autoridades ha llevado, una vez más, a la organización inmediata de la sociedad civil. Y son las redes sociales las vías precisas para denunciar, protestar, proponer, ayudar e indignarse.

El video del gobernador constitucional, Adán Augusto López Hernández, respondiendo desde un auto con malencarados gestos y nulas respuestas a los cuestionamientos que le hacen diversos reporteros sobre albergues a damnificados y número de personas afectadas circula en la redes sociales despertando el enojo de cibernautas.

La denuncia, desde su cuenta personal, de una ciudadana que afirma que por los rumbos del aeropuerto las personas sacaron sus autos a la carretera para protegerlos y como respuesta las autoridades usan grúas y los levantan, también despierta indignación.

La respuesta del presidente de la República a una reportera, desestimando la demanda a la CFE que el gobernador, belicoso, anunció con bombo y platillo hace unos días, respaldó lo que mucha gente le hizo saber a Adán Augusto en su cuenta oficial de Facebook el mismo día que la publicó: Que dicha acción era y es una soberana jalada.

Pero es también en redes sociales donde personas de buena fe invitan a donar lo necesario para paliar la terrible situación. Es a través de las redes como se organizan centros de acopio, llamados a las y los ciudadanos a aportar manos para llenar costales, llevar comida a los albergues.

Ahí también ciudadanos/as ofrecen sus vehículos de carga para ayudar a la gente a rescatar las pertenencias que con diez mil pesos no recuperarán.

Todo lo resume una ciudadana, Gudelia Delgado, en un post reciente cuando dice: «La información de primera mano da a los gobernantes un enorme poder y una inconmensurable responsabilidad. Nos han fallado. Tenemos una sociedad civil organizada y actuante frente a un gobierno que reacciona tarde y mal».

Para ella, la ciudadanía en desgracia hace acopio de optimismo para enfrentar a aquellos «sátrapas» que condicionan la ayuda a la toma de fotos privilegiando el posicionamiento político al acto generoso de apoyar.

«Jefes insensibles que obligan al personal a su cargo a priorizar el negocio o la institución por encima de la salvaguarda de su vida, su salud y sus bienes, frente a mujeres y hombres que lo dejan todo con tal de mantener sus puestos de trabajo y sus exiguas quincenas», explica.

También observa a los medios de comunicación parciales y vendidos, frente a una ciudadanía que con honestidad y justicia documenta la realidad, lamenta la desgracia, apela a la solidaridad y exige justicia.

Culmina con una imagen precisa de nuestro estado en este domingo luminoso en tiempos de calamidad: «Así el Tabasco que hoy habitamos: un sol radiante arriba de un pueblo que se ahoga».

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