Ciudad de México, 2 de marzo (SinEmbargo).– “México necesita manejo estatal, pero su Presidente ofrece teatro”, dice la cabeza del artículo. Se publica en la sección Bello, que es como el editorial de casa. El título, como no siempre sucede en The Economist, esta vez sí resume todo lo que el texto quiere decir.

La revista británica, con una fuerte presencia en los sectores económico y financiero globales, dice que los mexicanos “se han indignado este mes por dos asesinatos brutales: uno de una mujer cuyo cuerpo fue mutilado por su compañero, el otro de una niña de siete años que fue secuestrada y aparentemente torturada”. Se refiere al mes de febrero; la edición salió el viernes pasado.

“No hace falta decir que ninguno de estos casos fue culpa del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Pero él es el hombre a cargo. Cuando se le preguntó en sus conferencias de prensa a primera hora de la mañana sobre la ola de violencia contra las mujeres en su país, su primera respuesta fue culpar a una ‘degradación progresiva [en la sociedad mexicana] que tenía que ver con el modelo neoliberal’ del que acusa a sus predecesores. Luego afirmó que los grupos feministas, que culpan de la violencia al patriarcado y la ilegalidad, habían sido infiltrados por los conservadores e intentó cambiar de tema”, señala The Economist.

El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en Palacio Nacional. Foto: Victoria Valtierra, Cuartoscuro

El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en Palacio Nacional. Foto: Victoria Valtierra, Cuartoscuro

Este episodio, dice, se ajusta al patrón de los 15 meses de AMLO en la presidencia. “Si el lema de Porfirio Díaz, el dictador de México desde 1877 hasta 1911, fue “poca política, mucha administración”, la fórmula rectora de AMLO parece ser casi lo opuesto. Heredó tres grandes problemas: delincuencia rampante, incluida la violencia contra la mujer; el lento crecimiento económico; y corrupción. En los dos primeros temas, México está, en el mejor de los casos, pisando agua”.

The Economist dice que la guerra de 12 años con bandas de narcotraficantes aumentó el índice de asesinatos y ayudó a difundir la inseguridad en todo el país. “AMLO prometió detener esto y abordar las causas del crimen, ofreciendo ‘abrazos, no balazos’. Su Gobierno ha otorgado becas a unos 800 mil jóvenes que abandonaron la escuela, pero hay pocas señales de que esto los ayude a conseguir trabajo. Más importante es una nueva Guardia Nacional paramilitar, de 70 mil efectivos y con un aumento de 150 mil tropas para 2021. Cuando la nueva fuerza se concibió por primera vez hace una década, la idea era que funcionaría para recuperar el control de las áreas rurales violentas”, señala. Luego acusa al Presidente de usar la Guardia Nacional para evitar que los migrantes crucen la frontera sur, “a instancias de Donald Trump”.

“Aunque el número de asesinatos aumentó el año pasado a 34 mil 582 –continúa–, un récord desde que comenzaron las estadísticas en 1990, el pico llegó en el tercer trimestre de 2018. AMLO parece haber dado instrucciones a las fuerzas de seguridad para minimizar el uso de fuerza letal”, según Eduardo Guerrero, un consultor de seguridad, que escribe en Nexos, una revista. El problema es que esto puede reducir la violencia, pero no el crimen.

“Entre la mitad y dos tercios del país no está bajo el control efectivo del Estado”, dijo Guerrero a The Ecopnomist. La revista agrega: “Dos incidentes el año pasado lo ilustraron. En octubre, las tropas en Culiacán recibieron la orden de liberar al hijo de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, un conocido narcotraficante, después de que su arresto desencadenara una batalla. En noviembre, tres mujeres mormonas y seis niños con doble ciudadanía mexicana y estadounidense fueron asesinados cuando hombres armados dispararon contra sus vehículos cerca de la frontera norte”.

AMLO sacó un pañuelo blanco durante una de sus conferencias matutinas en Baja California Sur. Foto: Presidencia, Cuartoscuro

AMLO sacó un pañuelo blanco durante una de sus conferencias matutinas en Baja California Sur. Foto: Presidencia, Cuartoscuro

La publicación inglesa dice que la economía no despega. “Se redujo ligeramente el año pasado, el peor desempeño desde 2009. Muchos economistas culpan a las políticas de AMLO. Uno de sus primeros actos fue cancelar un aeropuerto a medio construir de 13 mil millones de dólares en la Ciudad de México. Ha estancado la inversión privada en energía, por motivos nacionalistas. El Gobierno pagará Tren Maya por 7.4 mil millones, después de que no interesó a los inversionistas”.

López Obrador argumenta, correctamente, que los ingresos de los mexicanos más pobres aumentaron bruscamente el año pasado, a través de folletos y un aumento en el salario mínimo, dice la revista. “Pero hay pocas razones para creer que la inversión o el crecimiento revivirán. El Presidente prometió no aumentar los impuestos en sus primeros tres años. Pero este mes invitó a líderes empresariales a una cena frugal y les pidió que compraran boletos para una ‘lotería’ cuyas ganancias se utilizarían para equipo médico. Esta sacudida recaudó 80 millones y distrajo la atención de los feminicidios, pero no hará nada por la confianza empresarial”.

“Este pobre desempeño político es malo para México –dice The Economist–, pero no necesariamente para el Presidente. Las encuestas pusieron su índice de aprobación entre 55 por ciento y 72 por ciento. Muchos mexicanos más pobres lo ven como honesto y de su lado. Su potencial talón de Aquiles es el crimen y la inseguridad. Es probable que su remedio sea un teatro más político, en el que es un maestro. La indudable corrupción del Gobierno anterior de Enrique Peña Nieto puede darle mucho material. Este mes, el ex jefe de Pemex, la compañía petrolera estatal, fue arrestado en España”.

The Wall Street Journal, concluye, informó entonces que los fiscales están investigando a Peña. “AMLO afirmó no tener conocimiento de eso. Pero es difícil imaginar que el showman perderá una oportunidad como esta”.

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