Arnoldo Kissinger/ CONTRASTE POLÍTICO

VILLAHERMOSA.- Ever Gutiérrez Hernández, es habitante de la ranchería Vicente Guerrero, Macuspana, donde el municipio colinda con Jonuta.

Desde niño, Ever, estaba atento a las explicaciones de su maestro, a las pláticas de su padre, Gelio Gutiérrez, un líder natural de la comunidad que de la mano de Gonzalo Echalaz y Elías Cabrera, otros miembros de la comunidad, formaban un bloque que buscaba beneficios para la ranchería.

En sexto grado, Tacho, como le dice de cariño su padre a Ever, fue el mejor alumno de su escuela y logró empatar en el primer lugar de la zona con el colegio confesional urbano adscrito a esa zona.

Como no podía ser de otra forma las autoridades educativas, jueces de la contienda, sin competencia alguna, dieron el triunfo al colegio particular del municipio. Este suceso, al saberlo, indignó a toda la comunidad. La supremacía de lo citadino sobre lo rural a costa de lo que fuera, seguía presente.

La experiencia anterior no hizo mella en el carácter de Ever Gutiérrez Hernández, siguiendo el ejemplo de su padre, siempre ha participado en actividades en bien de la comunidad. Hoy en la mañana, vio que unos niños caminaban con los pies destrozados por el hongo, su comunidad es otra que está, parcialmente, entre el agua.

Aunado a esto, la psicosis de su hijo pequeño ante la amenaza latente que las aguas llegarán hasta su casa, hizo que se preocupara y procedió a indagar sobre las comunidades a su alrededor.

“Tristemente, descubrí que estaban peor que la mía. Sin servicio de agua potable, con más días en el agua y sin víveres. De inmediato publiqué en mi Facebook un llamado de auxilio. Tres amigos respondieron de inmediato para caminar por esas comunidades, otros, generosos, nos brindaron víveres y armamos unas despensas”, dice Ever, vía telefónica a este reportero.

Hoy fue el primer día del recorrido. Acompañado de su padre y sus amigos visitó la ranchería Tierra Colorada, donde los damnificados se reparten entre la cancha comunitaria y la carretera.

“Vieras, no tenían agua para beber, nadie ha ido a apoyarlos y el mosco esta de manera exagerada. ¡Pobres niños! Hemos conseguidos más despensas y mañana saldremos, hay que apoyar a esa gente. No he visto un “jijoeputa” político salir a ayudar a la gente”, afirma molesto.

Gutiérrez Hernández está seguro que pronto llegarán a pedir el voto, pero que cuando eso pase “otro gallo les cantará”. Considera injusto que la Guardia Nacional solo vaya a los albergues y la gente mas desprotegida, en las comunidades rurales, poca atención tenga.

“Nuestra única salvación es apoyarnos unos con otros y hacer como en algunos pueblos de Chiapas: político que salga puque, manearlo desnudo y exhibirlo en las calles, sólo así se acabará la corrupción. Da tristeza depositar la esperanza en gente deshonesta”, ahonda.

Rememora a su abuelo, ejemplo de su padre y de él, quien les decía: “El hombre no debe aspirar a un cargo político si no es con el afán de servir a su pueblo. Si llevas el camino de rectitud no gozarás de dinero, pero sí de saber que haces lo correcto y que por generaciones serás recordado como una persona honorable”.

Se despide, diciendo que tiene que dormir, que mañana les toca visitar la ranchería El Maluco donde, ya le dijeron, la. situación esta peor.

 

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